Vargas, Razetti y Baldó tres líderes y tres eras en la Medicina Venezolana

RESUMEN. El autor establece las características de liderazgo social que son aplicadas a tres personajes de la medicina venezolana, que ocupan un tiempo histórico de más de dos siglos: José María Vargas Ponce, Luis Razetti Martínez y José Ignacio Baldo Soules. Hace hincapié en las comunidades humanas, en especial las universitarias, que permitieron su formación y las comunidades humanas que ellos formaron y fueron objeto de su liderazgo. Obra institucional y humana que les dieron trascendencia en el tiempo histórico de la sociedad venezolana.

SUMMARY. The author establishes the characteristics of social leadership that are applied to three characters in Venezuelan medicine, who occupy a historical time of more than two centuries: Jose Maria Vargas Ponce, Luis Razetti Martinez y José Ignacio Baldo Soules. It emphasizes the human communities, especially the university ones that allowed their formation and the human communities that they formed and were the object of their leadership. Institutional and human work that gave them importance in the historical time of Venezuelan society.

Palabras clave. Historia de la medicina en Venezuela. Liderazgo social. Líderes venezolanos.

INTRODUCCION

Cuando nos referimos a liderazgo, solemos pensar en seres humanos excepcionales, suerte de “héroes de la historia” como propuso el historiador Thomas Carlyle a mediados del siglo XIX (1). En este trabajo nos referiremos a José María Vargas (1786 - 1854), Luis Razetti (1862 -1932) y José Ignacio Baldo (1898 - 1972), como personajes de la historia de la medicina venezolana que dirigieron grandes procesos de cambio en la teoría y la práctica de la Medicina en Venezuela.  Modeladores o creadores de una nueva perspectiva científica y social, que guiaron la acción de las sociedades en las cuales vivieron con determinadas características.

Tienen en común que lograron trasladar, con éxito, grandes innovaciones desde centros de inventos y descubrimientos mundiales a estas tierras. En este caso desde Inglaterra, Francia y Alemania, respectivamente. En los tres su influencia en la sociedad venezolana fue más allá de la propia medicina, para extenderse en la “opinión pública”, en la política y en general en los cambios sociales.

Ciertamente Razetti no conoció a Vargas pero fue alumno de la generación conocida como “los discípulos de Vargas”. Baldo, en cambio, fue alumno de Razetti, graduado en 1920 en una promoción de médicos de la Universidad Central de Venezuela, apadrinada por el propio Razetti. Ellos son testigos e impulsores de dos siglos de la historia de la medicina venezolana.

CARACTERISTICAS DEL LIDERAZGO SOCIAL

El liderazgo suele hacer referencia a movimientos políticos y sociales tal como lo definió Max Weber en el siglo XIX, y en el siglo XX Robert Michels y Joseph Schumpeter, más allá de sus connotaciones etimológicas (del verbo ingles to lead, dirigir) como conductores sociales (2). Más recientemente un movimiento mundial de “desarrollo humano” unido a la llamada “tercera revolución industrial”, desde finales del siglo XX y a lo largo de estas dos primeras décadas del siglo XXI, ha dado nuevas connotaciones al concepto de liderazgo. Para citar tan solo uno de los representantes del nuevo discurso, citaremos a John Calvin Maxwell quien condensa esta propuesta en uno de sus libros “The 21 irrefutable Laws of leadership(3)

En este trabajo, haremos especial mención a varias características como fases del desarrollo de ese liderazgo en estas tres personalidades médicas que nos ocupan y quienes están íntimamente vinculadas a la Universidad de Caracas.

  1. Formación: En primer lugar una fase de formación, con especial referencia a los tiempos de formación universitaria, donde se reciben las influencias de liderazgo educativo a manera de relevo, sin descuidar ciertos aspectos de formación familiar indispensables para entender la singularidad de cada personaje, pero que no profundizaremos por razones de espacio.
  2. Amplificación (universalización): Una segunda fase de amplificación de la formación realizada en grandes centros mundiales del pensamiento y la innovación, que en cada personaje se produjo en un centro mundial de innovación del pensamiento y la ciencia, a manera de fuente de luz modernizadora a un ambiente de penumbra cultural.
  3. Difusión y sucesión: Una tercera fase de difusión y construcción educativa e institucional de nuevas comunidades afectivas y académicas, así como de andamios sociales de instituciones sociales y académicas, verdaderas alianzas sociales, con la reproducción de una comunidad académica y social que estimuló nuevas propuestas de progreso en las generaciones de relevo.
  4. Trascendencia: En fin una fase de prolongación de la obra de estos liderazgos, a través de discípulos directos y seguidores de su vida y obra, son sistematización, recopilación escrita, como legado histórico, en textos que van desde obras completas a biografías sistematizadas.

En esa primera fase, Vargas, Razetti y Baldó, pertenecieron a “comunidades científicas” bien estructuradas, de las cuales aprendieron, y establecieron relaciones afectivas y discursivas comunes. Los tres estuvieron vinculados a la Universidad de Caracas, en sus dos periodos históricos: La Real y Pontificia Universidad de Caracas de 1721 a 1827, y Universidad Central de Caracas (Venezuela) de 1827 hasta nuestros días (4).

La Universidad de Caracas, fue fundada como Real y Pontificia en el tiempo colonial tardío, de su último siglo, en 1721, precisamente hace 300 años. Tuvo como objetivo inicial la reproducción del pensamiento, la legislación y ética de la Iglesia Católica, pero a la vez la construcción de elites sociales. Esa elite social en el caso de la Universidad de Caracas, daría como resultado un liderazgo colectivo que tendría como tareas la modernización del pensamiento colonial, su ruptura con la sociedad real y eclesiástica, y la independencia política con el proyecto de construcción de una República Liberal a comienzos del siglo XIX. 

JOSE MARIA VARGAS PONCE (La Guaira 1786- Nueva York 1854)

FORMACION: Pocas veces en la historia de la Venezuela republicana una generación “elite” fue tan fragmentada como la de los jóvenes estudiantes de la Universidad de Caracas del vértice del siglo XVIII y XIX, en las dos primeras década del siglo XIX. Cuando hacemos una revisión de ese grupo selecto que lideró el proceso de transformación académica de la Universidad de Caracas y creó el proyecto de una Republica Liberal en Venezuela, encontramos que buena parte de esas docenas de jóvenes perecieron en esas dos décadas de guerra de independencia, en especial en los tiempos de guerra a muerte de 1814 y el terrible terremoto de Caracas de 1812.  Los sobrevivientes culminaron la tarea encomendada en 1819, en el Congreso de Angostura, con la elaboración de la nueva Constitución, por parte no solo de Simón Bolívar, sino de Juan German Roscio, Rafael Revenga entre otros. Un grupo pereció en prisión como Miranda, o salieron en tareas de la nueva República para no regresar jamás a la patria, como Andrés Bello. De los médicos que perecieron en 1814 están el propio Felipe Tamariz gran maestro de Vargas, Vicente Salías entre otros. En fin, una centena de jóvenes sirvieron en la “Causa de la Independencia” como participantes de la guerra, inventario que recoge el medico e historiador venezolano Ceferino Alegría (5)

 José María Vargas, saldría en 1813 luego de ser liberado de la cárcel realista, para regresar en 1825. En ese tiempo fue primero a Inglaterra hasta 1819 y luego a Puerto Rico. Vargas fue parte de esa elite caraqueña formada en la Real y Pontificia Universidad de Caracas, bajo el manto de líderes del pensamiento entre ellos el padre Baltazar de los Reyes Marrero y en la Catedra de Prima Medicina de Felipe Tamariz. Allí se formó una “comunidad discursiva” que tomo del pensamiento empirista inglés que enseño el Padre Marrero, no sin consecuencias el pensamiento empirista inglés. Desde teólogos como el medieval monje franciscano de Oxford, Guillermo de Occam, hasta el nuevo pensamiento liberal de la Ética Utilitaria de Benjamín Bentham, el evolucionismo biológico de Lamarck, objeto de estudio del joven Vargas, y la moderna medicina del escocés William Cullen, a través de su laureado texto, ya para entonces traducido al castellano.

Esa elite fue la base de los cambios en la propia Universidad, no sin sobresaltos y contradicciones que llevaron a la salida del Padre Marrero en los primeros años del siglo XIX a la Universidad como Cancelero (Cacellor) de la Universidad. En esa década se consolidó no solo la influencia del empirismo inglés, en lucha contra la escolástica aristotélica y tomista, sino el pensamiento liberal de Jeremy Bentham, Stuarts Mills, así como también el pensamiento de la ilustración francesa de Voltaire, Rosseau, D Alambert y la “Enciclopedie”, que llegaron a lo largo de casi 60 años a través de las naves de la Compañía Guipuzcoana de la bonanza del cacao a la provincia de Venezuela.

La visita de naturalistas viajeros como Alexander Von Humboldt en 1800 tuvieron gran influencia, no solo a Vargas sino en una parte de esa elite juvenil como Andrés Bello y más de dos docenas de jóvenes políglotas, que incluían a jóvenes médicos y estudiantes de medicina, que vieron llegar a estas costas a la gran Expedición Filantrópica de Xabier Balmis, en la cual tuvieron importante papel los jóvenes médicos, Francisco Javier Ustariz, José Antonio Montenegro, José Domingo Díaz y Vicente Salias.

 Vargas luego de trabajar en Cumana desde su graduación en 1808, va a La Guaira donde atiende a la población luego del terremoto. Es hecho preso y decidió embarcarse a Edimburgo en 1813. Vargas viajó a la Edimburgo de Cullen, para entonces llamada la “Atenas del Norte”, sede de grandes innovaciones del pensamiento y la ciencia europea. La Guerra de Independencia en Venezuela fue la crisis político militar que sucedió a la gran crisis económica de final del siglo XVIII.

04 FIGURA 1 ARTETA F

AMPLIFICACIÓN: La Inglaterra de la segunda mitad del siglo XVIII, fue la sede de la modernización planetaria, de una “Revolución Industrial” que cambio la vida social de manera progresiva en la sociedad humana. Allí surgió la Economía Política clásica, “Liberalismo” en manos de Adam Smith y David Ricardo. La máquina a vapor por James Watts y sus colaboradores en Glasgow-Escocia, pero también el nuevo pensamiento político y ético liberal, desde las nuevas formas administrativas como las patentes, hasta un nuevo pensamiento medico con la nosología de Syndeham.  

La estadía en Edimburgo y Londres (1813-1819) representó para Vargas un tiempo de formación universal en su visión de la medicina y la sociedad. Una nueva organización del pensamiento, de los estudios de medicina y la práctica médica. Sus organizaciones gremiales, universitarias y su pensamiento fueron una fuente de aprendizaje en el joven de 26 años. Conoce un nuevo ejercicio de la medicina en un gran hospital así como nuevos métodos clínicos. El empirismo inglés y una concepción moderna de la ciencia, el método anatomo clínico, que en Francia había desarrollado Xabier Bichat y con él: el “Nacimiento de la Clínica Médica” (6), el conocimiento de una nueva anatomía basada en el estudio del cadáver y su relación con los síntomas que en vida había tenido el paciente.   

El año de 1813, fue un viaje solitario, de la elite universitaria caraqueña. De 1819 a 1825 Vargas ejercería su profesión en Puerto Rico, donde se dedicó también a la mineralogía y a la botánica de manera intensa y sistemática, cultivando amistad con los grandes científicos europeos de esa época. Botánica y mineralogía que eran fuentes de la terapéutica para entonces.

DIFUSION Y SUCESION: El liderazgo de Vargas, podría resumirse en el ámbito de la medicina como el “fundador de la clínica médica en Venezuela”, ello tiene connotaciones significativas desde el momento mismo de volver a Venezuela. En efecto a su regreso en 1825 y 1826, Vargas es testigo de una Caracas destruida, con una Universidad muy disminuida. Al regresar presenta sus credenciales ante el Protomedicato (1877-1827), instancia colonial todavía vidente de regulación del ejercicio médico.  Lo hace, en tercera persona, en estos términos el 11 de marzo de 1826:

“… (Regresa a su) país natal con el objeto de ejercer (sic) su profesión médica y quirúrgica en sus diferentes ramos, se halla legalmente autorizado para el ejercicio de la primera, por ser de la Universidad y Protomedicato de esta ciudad pero no así por lo que hace a la segunda.  Por tanto presenta sus adjuntos títulos de Cirujano bajo el Número 7 como Miembro del Colegio de Londres, el de Partos del establecimiento de este ramo en Edimburgo, bajo el número 5, el de Oculista de la Institución de enfermedades de los ojos de Londres, bajo el número 8, el de la Real Sociedad Medica de Edimburgo, de que es miembro, y una certificación del Profesor dentista de Edimburgo con quien siguió el aprendizaje de este ramo, no habiendo en la Gran Bretaña  establecimiento público para él, ni por tanto Diploma regular….” Señor Protomédico. José Vargas, Medico y Cirujano, con respeto debido a V.S. dice: que regresando a su (7)

 Fundó en su propio domicilio una cátedra de anatomía, donde por primera vez se comienza a disecar cadáveres y se estudia con modelos anatómicos del esqueleto humano. En 1827 bajo las leyes de Colombia (Gran Colombia) (1821-1830) asiste a la transformación de la Real y Pontificia Universidad de Caracas en Universidad Central de Caracas junto a Simón Bolívar. Es el primer Rector de esta Universidad Republicana que nació el 24 de junio de 1827 de las manos de Vargas y Bolívar quienes elaboran minuciosamente sus estatutos contenidos en 289 artículos (8). Personalmente se dedicó a administrar los recursos de la universidad, y trabajar en la gerencia de sus recursos. Ello permitió a la Universidad Central aumentar su patrimonio. Las “zonas rentales” permitieron tener recursos propios que impulsaron la formación de cátedras y facultades con mejores sueldos a los profesores.

El liderazgo de Vargas en un medio de gran destrucción de la Republica le exigió ser también un líder social y político. Haremos tan solo un balance de sus aportes, en medio de inmensos riesgos y peligros que provocaron su salida al exilio en tres ocasiones, la última definitiva a Nueva York en 1853 de la cual no regresó.

Vargas fundó la primera catedra Formal de Anatomía en 1826 en su propio domicilio, y desde ese entonces se dedicó a formar una biblioteca universitaria, adquirir modelos anatómicos, crear un laboratorio en un inmenso esfuerzo científico y cultural por imponer el estudio del cadáver, rechazado por la tradición colonial, y su relación con la clínica del paciente, el método de la “medicina científica”, surgido con la Revolución Industrial a final del siglo XVIII. Eran muchas innovaciones que había que trasladar al país destruido por la guerra de Independencia, que tan solo en Caracas dejo 10 mil muertes en una población estimada en 40 mil, antes de la guerra.  

No fue posible la construcción de un gran Hospital como la “Infirmary” de Edimburgo, pero establece la “Facultad Medica” que sustituyó a la institución colonial del Protomedicato (1777-1827) Institución colonial que regulaba el ejercicio de la medicina y la higiene pública. Promovió la creación de la “Sociedad Médica de Caracas” en 1827, sede de actividades académicas y de investigación. El propio Vargas dirigió la investigación en botánica. En 1832 fundó la primera cátedra de cirugía. Escribió libros de texto de esas nuevas cátedras de armonía y cirugía, pero también una historia de la medicina. Organizó el primer pensum de estudios de medicina y ordenó el contenido de las cátedras, conformando una comunidad académica en la universidad.

Pero ese entorno de “reconstrucción” nacional, requirió de un liderazgo que fue presionado a modernizar a la nueva República. Organizó así, la “Sociedad Económica Amigos del País” en 1829, con el ambicioso objetivo de industrializar e instalar las nuevas instituciones financieras y comerciales modernas en el país. En 1830 fue impulsor de la nueva Constitución en el Congreso Constituyente de Valencia, que dará origen a la República de Venezuela desprendida de Colombia. Ello le impulsó a nuevos retos en la dirección del país, aun sin quererlo. En 1834 es candidato a Presidente de la Republica (1835-1839), fue el primer civil que alcanzó la primera magistratura en Venezuela.

Desde la Presidencia de la Republica organizó la educación en el país, elaborando un primer Código de Educación Pública y extendiendo los Colegios Nacionales que las leyes colombianas e 1821 había instituido, a varias ciudades, entre ellos el Colegio Nacional de El Tocuyo. De manera que Vargas es considerado el “fundador de la Instrucción Pública en Venezuela” a la cual se dedicó desde 1839 hasta 1852. No podemos detenernos en esa verdadera lucha entre “barbarie y civilización” que  le toco vivir durante los duros años de su ejercicio presidencial y que le llevo al exilio en St. Thomas, y su salida de la vida política.

Vargas organizó dos comunidades académicas, además de comunidades políticas en la Sociedad Económica “Amigos del País” y en la “Dirección General de Instrucción Pública”. La primera en la Universidad en medio de una gran amplitud y tolerancia que comprendía desde Ciencias Eclesiásticas, Ciencias Políticas a Ciencias Médicas y Ciencias Naturales con 23 catedráticos. Vargas mismo regentó en 1842 tres cátedras, anatomía, la de cirugía y obstetricia, y también la de ciencias naturales. La otra comunidad académica, fue la “Sociedad Medica de Instrucción” (9), que constituyó una verdadera sociedad científica que  con los miembros de Facultad conformó una generación de relevo. Sus reuniones científicas periódicas hechas con gran perseverancia a pesar de las adversidades, permitió construir esa “Comunidad discursiva”, a semejanza del Royal College of Psycisians de Londres”.  No podemos detenernos en enumerar esa generación constituida por quienes fueron grandes cirujanos como Eliseo Acosta, de gran prestigio como cirujano en Paris y acompañaría a Vargas a Philadelphia y New York a donde lo acompaño en el tiempo de su muerte. En esa Sociedad Médica figuraron como socios, más de 25 médicos y estudiantes, entre ellos Carlos Arvelo, José Joaquín Hernández, José Ángel Álamo, José Antonio Anzola, entre otros.

Nos detendremos en la comunidad médica que fueron sus alumnos, y que continuaron sus proyectos. Citando el ejemplo de Calixto González quien por su sugerencia fue desde Caracas al Colegio Nacional de Cumaná, donde Vargas había trabajado como médico. González regresará luego de la muerte de Vargas a la Universidad Central y en 1888 impulsó como médico personal del Presidente Rojas Paul el proyecto de un gran y moderno hospital para Venezuela que a la postre llevará el nombre de  “Hospital Vargas de Caracas”. La generación que edificó Vargas llamada “los discípulos de Vargas”, continuó y desarrolló el proyecto de la Facultad Medica y las cátedras de medicina.

TRASCENDENCIA: A la generación que regentó las cátedras de la Universidad Central, se unieron grandes académicos como el profesor alemán Adolf Ernst (Silesia 1832- Caracas 1899) quien retomó la organización de comunidades académicas con la fundación de una primera revista científica que se fundó en Venezuela, que en honor a Vargas llevo el nombre de “Vargasia”. La trasmisión del legado de Vargas a esa generación de relevo, trajo como resultado la exaltación de Vargas como fundador de la medicina científica en Venezuela por los médicos estudiosos de la historia de la medicina en Venezuela, como Luis Razetti, Placido Daniel Rodríguez Rivero fundador de la primera catedra de Historia de la Medicina en la UCV; Santos Dominici, fundador de la Sociedad Venezolana de Historia de la Medicina; Ambrosio Perera, autor y catedrático de una Historia de la medicina en Venezuela y Ricardo Archila catedrático emérito de Historia de la Medicina. La inmortalidad de su recuerdo en biografías como la de Laureano Villanueva es complementado a mediados del siglo XX con la compilación de sus obras completas por el doctor Blas Bruni Celli (7).

Vargas muere en Nueva York, luego de estar en Filadelfia, en plena actividad a los 68 años, el 13 de julio de 1854, acompañado por su discípulo y amigo, el gran cirujano Eliseo Acosta con quien elaboró con su maestro, el Compendio de Cirugía en 1842. En 1857 el Congreso Nacional proclamó a Vargas como “Regenerador y constante protector de las Ciencias” y la Universidad Central como “Catedrático de Mérito Eminente” (10)    

Luis Razetti (Caracas 1862- Caracas 1932)

Luis Razetti no conoció personalmente a Vargas, pero su influencia como todo estudiante de medicina de la segunda mitad del siglo XIX, fue definitiva, a través de sus profesores muchos de ellos discípulos de Vargas, pero también a través de sus libros y su biografía que Laureano Villanueva, primer médico Inspector de Hospitales de Caracas en 1888 se encargó de divulgar. Pero además el abuelo materno de Luis Razetti Martínez era hijo de un compañero de Vargas, miembro de la Comunidad Académica de la Universidad de Caracas, Miguel José Sanz. Razetti fue uno de los grandes divulgadores de la obra de Vargas y cultivador de su memoria. En 1927 a los cien años de la fundación de la Universidad Central Razetti escribió un artículo para el diario el Universal titulado “Vargas es el Padre de nuestra Medicina Nacional” (11)

FORMACION: (11) Luis Razetti es expresión de la comunidad científica de la Universidad Central de Venezuela que surgió con la “segunda modernización” de la sociedad venezolana en las dos últimas décadas del siglo XIX en el periodo denominado “Guzmancismo”, en un periodo de bonanza económica que los precios del café y un gran proyecto nacional animó el espíritu del país, luego de la terrible Guerra Larga o Guerra Federal, que acabó con un tercio de la población. Ese tiempo coincidió con la llamada “Segunda Revolución Industrial”, periodo que va de 1870 a 1914, o Pax Europea. Esa comunidad científica que se impregnó de un discurso científico y social, de un hilo discursivo, de la mano de Adolf Ernst y Rafael Villavicencio, que enseñaron un pensamiento positivista, evolucionista, liberal, con una visión concreta de la modernidad estrechamente vinculada a Paris como centro universal de la ciencia y la cultura para entonces.

Esa Caracas, reconstruida sobre las ruinas de la ciudad colonial y eclesiástica, se transformó en una “Pequeña Paris” de la mano de un imaginario de “Venezuela Heroica” con un marco legal y político laico, una instrucción pública obligatoria, y una Universidad Central de Caracas que paso a ser Universidad Central de Venezuela.  Desde 1874 definitivamente pasó al antiguo Convento franciscano transformada su fachada en Edificio de la Universidad en la esquina de san Francisco, lo cual influenció profundamente a Razetti.  

El positivismo de Ernst, junto a los profesores como Calixto González, Juan José Hernández, Rafael Villavicencio, formaron una generación de médicos que irían en su gran mayoría a Paris en las dos últimas décadas del siglo XIX y en las primeras dos décadas del siglo XX. Adolf Ernst verdadero edificador de instituciones, como el Museo de Historia Natural, los estudios de botánica, del idioma alemán y la Biblioteca de la Universidad, así como la organización de comunidades académicas, introdujo a los estudiantes en las concepciones de Ernst Haeckel y de Charles Darwin con quienes mantenía contacto epistolar. Se conformó un nuevo proyecto de modernización de la medicina, que se hace realidad en el gobierno de Juan Pablo Rojas Paul bajo la influencia de Calixto González, discípulo de Vargas y Beauperthuy, y en “Gran Hospital para Hombres y Mujeres de 1000 camas”, un hospital moderno a semejanza de los de Paris (Hospital Lariboisiere) que se haría realidad en julio 1891 como Hospital Vargas y la creación de las Cátedras modernas relacionadas con la nueva microscopia y los nuevos aparatos, como fueron la bacteriología, la histología y la fisiología experimental, inauguradas por el doctor José Gregorio Hernández a final del mismo año.

Razetti vivió de lejos estos hitos de la medicina venezolana, pues en 1884 al graduarse fue a la Región de Barquisimeto donde de la mano del doctor Antonio María Pineda Bujanda fundaría los estudios de medicina del Colegio Federal de Primera categoría de Barquisimeto en 1888, participando en la Catedra de Higiene Pública y Privada (12).  Pineda había estudiado en la Universidad Central y de nuevo en Paris, reforzó la necesidad de Razetti de ir la Ciudad Luz. En Barquisimeto estrena su papel de profesor de medicina, pero a la vez participa decididamente en la construcción de un nuevo Hospital de Caridad en el centro de la ciudad.  Adquiere experiencia en la publicación científica con el Boletín del Hospital Caridad que dirigía Pineda y escribe para la prensa de la ciudad, exponiendo y polemizando sobre sus concepciones, evolucionistas y positivistas (13,14).

Dos años más tarde en 1890 va a Paris donde se formaría en los Hospitales de la Ciudad, en especial, en cirugía y en obstetricia con el Profesor Tarnier y el Profesor Pinard, anatomía con Paul Poirier, cirugía con Le Dentu, pero asistió a las famosas conferencias de JM Charcot, fundador de la neurología moderna y profesor de Sigmund Freud y Anton Babinsky. Es parte de una comunidad de jóvenes médicos graduados en la Universidad Central de Venezuela, que coinciden en Paris, entre ellos José Gregorio Hernández quien estaba de regreso luego de una beca en la Universidad de la Sorbonne, Pablo Acosta Ortiz quien haría la carrera de nuevo en Paris doctorándose en Cirugía, así como Santos Dominici. Esa comunidad sigue en contacto y planifica la construcción de instituciones médicas en Venezuela a semejanza de las francesas. En esa comunidad académica de venezolanos en Paris tan solo en la década de 1890 a 1895, además de Pablo Acosta Ortiz, estuvieron entre otros: Tomás Aguerrevere  Pacannis, José Antonio Baldó, Guillermo Delgado Palacios, Juan Antonio Díaz, José Gregorio Hernández, Bernardo Herrera Vegas, Martín Herrera, Alfredo Machado, Manuel Pérez Díaz, Francisco Hermógenes Rivero, Miguel Ruiz, Miguel Antonio Seco y Juan de Dios Villegas Ruiz.

DIFUSION Y SUCESION. En extensas tertulias, esa comunidad de jóvenes médicos venezolanos en Paris, visualizaron la fundación de esas instituciones francesas tanto médicas como universitarias en Venezuela. En especial con José Gregorio Hernández, Santos Dominici y Pablo Acosta Ortiz. A final de 1892 Razetti regresa y comienza una extensa labor de innovación en la Universidad, como catedrático de Higiene, en el Hospital Vargas y en la comunidad de médicos.

En 1893 funda la primera revista médica periódica La Gaceta Médica de Caracas, como órgano del Colegio de Médicos y Cirujanos de Caracas (1895-1902). Estableció una reforma curricular en la Facultad de Medicina de la UCV, que incluyó cambios administrativos, como también sueldos adecuados para los profesores. Acosta Ortiz asume la Cátedra de Anatomía en 1893. En 1895, Razetti lleva la institución de la Universidad Central al Hospital Vargas con la creación de las “Cátedras de Clínicas”, hecho realidad mediante alianzas con el régimen de Joaquín Crespo a través de su Ministro de Instrucción Pública, el doctor Luis Espelozin quien con gran amplitud apoyó la creación de: la Cátedra de Clínica Quirúrgica regentada por Pablo Acosta Ortiz, quien deja su Cátedra de Anatomía a Luis Razetti a partir de 1895; la Cátedra de Clínica Obstétrica a manos de Miguel Ramón Ruiz; y la Cátedra de Clínica Médica bajo la dirección de Santos Aníbal Dominicci. Ese grupo de médicos transformó el ejercicio medico en una Caracas de alrededor de 80 mil habitantes, hasta entonces plena de la práctica de curiosos y “empíricos”.

Razetti estaba convencido de la necesidad de institucionalizar la generación de relevo representadas por los estudiantes de medicina, y fundó el primer “Concurso de Internos de los Hospitales Públicos de Caracas” en 1895, a semejanza de Paris. Su primer jurado estuvo dirigido por Razetti como Secretario y presidido por Pablo Acosta Ortiz, junto a Elías Rodríguez hijo y Emilio Conde Flores. Razetti fue un verdadero conductor de liderazgos creadores de la moderna medicina en Venezuela.

IMPULSOR DE TRANSFORMACIONES: En 1895, bajo la iniciativa de Santos Dominici, Meier Flegel, Acosta Ortiz, se fundó el Instituto Pasteur de Caracas como promesa que el propio Acosta Ortiz, junto a Carlos Villanueva y JM de los Ríos Llamozas, hicieron a Louis Pasteur cuando en 1888 se inauguró en Paris. Se hizo con los aportes de sus fundadores, y la recolección de recursos iniciada por la publicación “El Cojo Ilustrado”.

En 1899 Razetti promovió el cambio de nominación de las salas del Hospital Vargas de Caracas que pasaron a nominarse con el nombre de los grandes médicos de la Historia venezolana. En la Cátedra de Anatomía, modificó los programas de anatomía operatoria con la disección de cadáveres tal como quiso hacerlo Vargas en 1825. Lo hacía en el Edifico de la Universidad sin condiciones adecuadas de higiene. Impulsó la anatomía comparada como lo sugería la teoría evolucionista.

En 1904 fundó la Academia Venezolana de Medicina que sustituyó al Colegio de médicos de Caracas que se disolvió en 1902, por sugerencia de su gran amigo Francisco Antonio Risquez, quien había fundado la primera cátedra libre de Pediatría junto a JM de los Ríos Fortique en 1888 y años más tarde la Cruz Roja de Venezuela, y así mismo es autor de la primera Farmacopea en Venezuela. Risquez y Razetti organizaron la Academia Venezolana de Medicina pasando la Gaceta Médica de Caracas a la nueva Academia.  Con el cierre del Instituto Pasteur de Caracas, en esos años junto a Emilio Conde Flores apoyó la constitución de un nuevo Laboratorio para el Hospital Vargas de Caracas. Cuando en 1902 salió expulsado del país Santos Aníbal Dominici, por haber participado en la fracasada Revolución Libertadora en contra de Cipriano Castro, el bachiller Rangel quien fue su discípulo y era preparador de la Cátedra de José Gregorio Hernández pasa como director del nuevo Laboratorio del Hospital Vargas de Caracas.

Razetti sigue de cerca las innovaciones que en el campo de la cirugía supuso los nuevos métodos, los guantes quirúrgicos, los equipos de anestesia con éter y cloroformo, pero además de la asepsia y antisepsia sugeridos por Pasteur y que Joseph Lister inicia con el gas carbólico desde 1870 en Glasgow y luego la hemostasia.  Eran años de profunda crisis económica en Venezuela, que llevó al país a una cesación de pagos en 1902, pero que sin embargo encontró a una comunidad académica bien consolidada que no solo resistió la profunda crisis que duraría una década sino que construyeron instituciones. En 1907 escribe su libro ¿Que es la vida? donde recoge su visión positivista, evolucionista y agnóstica, discurso que reproducirá  en 1909 en la Academia a propósito del centenario  de Charles Darwin.

Razetti fue parte de una comunidad de médicos que trajeron los nuevos inventos y descubrimientos, aparatos e instrumentos que la medicina europea y norteamericana introdujo en el mundo en esa Segunda Revolución Industrial. Entre ellos los Rayos X que Bernardino Mosquera trajo a Caracas así como: electro medicina y la microscopia por José Gregorio Hernández en la Universidad que luego pasarían al Hospital Vargas en 1909, a raíz del suicidio de Rangel. La actividad en la prensa de Caracas es febril, escribió centenares de artículos periodísticos, junto a sus labores docentes y quirúrgicas, pero también tuvo actividad como editor de la Gaceta Médica de Caracas y más tarde del “Boletín de Hospitales”. En 1908 por muy poco tiempo es electo al Rectorado de la UCV,  pero ese año sale Cipriano Castro del país rumbo a Berlín para ser operado, de la mano de sus médicos el doctor Fonseca y Acosta Ortiz para no volver. Razetti es destituido de su actividad rectoral. Sin embargo participa en el nuevo Congreso de 1909 con el nuevo gobierno presidido por Juan Vicente Gómez.

En 1908 escribe un primer Código de Moral Medica que en 1918 publicaría y se consideró un Código de Moral Medica para América en el Congreso Panamericano de Medicina en La Habana.

El nuevo Congreso de 1910 tiene en la directiva del senado a los médicos y amigos, Tomas Aguerrevere y Pablo Acosta Ortiz. En consenso nacional de municipalidades se hace un programa de celebraciones para conmemorar el centenario de la Independencia (1910-1911). De allí se concluye en la construcción de un “Instituto Anatómico” bajo la dirección de Razetti a una cuadra del Hospital Vargas en la Esquina de San Lorenzo, elaborado por el Ingeniero Ricardo Razetti, su hermano, donde comenzó la enseñanza de la Anatomía en condiciones higiénicas mucho mejores. También el primer “Congreso Venezolano de Medicina” donde Razetti tuvo un papel fundamental como organizador y en la elaboración de varias ponencias sobre la salud Publica en Venezuela.

En 1912 tuvo lugar un doloroso incidente que provoca el cierre de la UCV por Juan Vicente Gómez, para entonces el querido discípulo de Razetti, Felipe Guevara Rojas, quien por su influencia fue becado a Europa para traer la moderna Anatomía Patológica a Venezuela fue nombrado Rector. Con Guevara Rojas, Razetti fundo un año antes, la primera Clínica Privada con hospitalización que hubo en Caracas “La Clínica Modelo”. El cierre de la UCV fue un periodo muy duro para la Academia. Razetti junto a Risquez continuaron su labor docente en la Escuela de Artes y Oficios hasta que en 1915 deciden fundar una Escuela Privada de Medicina en la Esquina de Llaguno, la única en la historia de la República. Guevara Rojas, discípulo amigo y socio de Razetti, fue nombrado desde el cierre de la UCV en 1912, Ministro de Instrucción Pública.

Guevara y Razetti propusieron una Escuela Liberal de Medicina bajo el auspicio del Ministerio de Instrucción Pública en el Instituto Anatómico de la esquina de San Lorenzo, que se conoció como “Escuela de San Lorenzo”. Tendría al Hospital Vargas como centro docente de Clínicas. José Gregorio Hernández mudó sus cátedras -bacteriología, histología y fisiología experimental-, de la Esquina de San Francisco a San Lorenzo. Razetti luego de la muerte de su amigo y excelente cirujano Pablo Acosta Ortiz en 1914, lo sustituyó en la catedra de Cirugía. Razetti tuvo la gran colaboración en la nueva Escuela, no solo de Francisco Antonio Risquez sino de su hijo Jesús Risquez quien había regresado de Francia. En la Catedra de Anatomía le sustituyó el joven médico José “Pepe” Izquierdo quien regentó la catedra por casi 40 años, hasta 1954. Razetti fue el verdadero director de la nueva Escuela de San Lorenzo. En 1916 fallece Guevara Rojas de Fiebre Tifoidea y en 1919 José Gregorio Hernández trágicamente. La comunidad académica se resintió con tan irreparables pérdidas.

En 1920 se graduó la primera promoción de la Escuela de San Lorenzo. Ellos fueron una generación histórica, verdaderos hijos académicos y afectivos, que sustituyeron en su afecto a los biológicos que no tuvo. En 1922 la UCV abre sus puertas de nuevo,

El Código de Moral Medica de 1918, fue cuestionado en su carácter legal por los altos tribunales de justicia, cosa que afectó a Razetti. Su cargo de “Secretario Perpetuo” de la Academia Venezolana de Medicina fue cuestionado y por lo cual Razetti renunció.

Razetti fue ante todo un gran cirujano, realizando más de mil intervenciones, pero además fue un gran divulgador y de ellos son testigos los centenares de artículos periodísticos, publicados en diversos periodos en especial El Universal, El Nuevo Diario y revistas como Billiken, El Cojo Ilustrado, Cultura Venezolana entre otras. Razetti muere de un infarto miocárdico en 1932 

TRASCENDENCIA: Las generaciones a quien formó llenaron las páginas de la medicina venezolana a lo largo del siglo XX. Su Código de Moral Medica sigue vigente. Pero su obra escrita de gran significación fue recogida minuciosamente por el doctor Ricardo Archila y publicada en una decena de gruesos volúmenes de 1962 a 1965. Pero además de otras biografías, una temprana hecha por su amigo Francisco Antonio Risquez poco después de la muerte de Razetti, hasta la más reciente de Manuel Guevara baro en la colección del diario El Nacional. Los epónimos de instituciones médicas y educativas son parte de ese tributo que las sociedades hacen a estos líderes. Al igual que Vargas sus restos reposan en el Panteón Nacional.

JOSE IGNACIO BALDO SOULES (San Cristóbal 1899- Caracas 1976)

En fin, José Ignacio Baldo, discípulo directo de Razetti de la promoción de la “Escuela de San Lorenzo” donde surgirá, la visión de las especialización y la división del trabajo en la medicina, y quien se formara en Suiza y Alemania. En la historia de Venezuela hay una suerte de “endogamia” donde Razetti llegó a ser Vicerrector de la UCV siendo José Antonio Baldo el Rector, luego de la salida del país de Dominici.

FORMACION: Baldó fue uno de esos 15 brillantes alumnos de la promoción de 1920, cuyo papel fue histórico en una nueva etapa en la medicina, luego de la primera guerra mundial, con una nueva división del trabajo y la aparición de nuevas “especialidades” con un nuevo instrumental: los Rayos X, el electrocardiograma, y la electro medicina, el esfigmomanómetro de Vaquez y Laubry entre otros.

Se graduaron todos con 20 puntos, en julio de 1920 con estas palabras de su preceptor Luis Razetti:“…creo muy difícil, casi imposible, que podamos volver a ver reunida en un solo grupo los alumnos que posean las mismas condiciones de inteligencia, amor al estudio y buena conducta en el grado que estos quince alumnos poseen estas cualidades”

Ciertamente de más manos de un grupo de excelentes docentes de casi igual número, en una enseñanza tutorial que no volvió a verse en la UCV.

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AMPLIFICACION: Toda esa comunidad académica y afectiva fue a Paris a estudios de postgrado como lo habían hecho sus profesores. Baldo va a París a formarse como urólogo pero enferma de tuberculosis. Ante esta difícil circunstancia, opta, bajo el consejo de amigos en ir a un sanatorio en Europa, para entonces el Wald-Platz sanatorium en Davos, Suiza, precisamente el escenario de la gran obra de Thomas Mann, “La Montaña Mágica”, y el primer centro antituberculoso del mundo, allí ingresa como paciente, pero pronto se transforma en ayudante, aprende el idioma alemán y en 1923 es alumno del afamado profesor alemán Friedrich Jessen, el cual se transformó en su maestro  de tisiología y medicina, pero también de la vida. Jessen era un afamado Profesor en Hamburgo cuando suspendió su carrera para llevar a su esposa enferma al Sanatorio de Davos a donde se quedó trabajando. En varios viajes a Alemania, por sugerencia de Jessen, Baldó aprendió cirugía, anatomía patológica, técnicas de laboratorio.  Siempre con la idea de regresar a Venezuela.

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DIFUSION Y SUCESION: (15) En 1926, llegó Baldo con su maleta de proyectos y sueños al Hospital Vargas donde se había formado. Logró gracias a esos múltiples vínculos personales y académicos, formar el primer servicio “especializado” del Hospital, el de tisiología con una sala en el edificio de hombres (sur) y otro en el de mujeres (norte). A la vez funda una clínica privada con los doctores Alberto Fernández y Martin Vegas que luego sería la Policlínica Caracas. Comienza a aplicar con sus compañeros como Pedro Blanco Gásperi, las novedosas técnicas quirúrgicas como la toracoplastia y el neumotórax terapéutico. Se rodea de alumnos que serán “Los pioneros del Vargas”, con quienes propiciará una luz antituberculosa más allá de las paredes del Hospital, tal como Razetti le propuso en sus tiempos de estudiante. De allí surgieron “Sus alumnos” a cada uno de ellos los recomendaría para ir a Alemania a estudiar distintos aspectos de la enfermedad. De ellos dijo Baldo “Tuve la intuición de seleccionar a mis discípulos, a mis colaboradores, a quienes escogí no solo por su inteligencia sino por sus atributos morales”.

Desde 1928 con el apoyo de Henrique Toledo Trujillo, quien fue su profesor, y a quien JV Gómez nombró Director de Sanidad que poco tiempo después se transformó en Ministerio de Salubridad, Agricultura y Cría, se comenzó la colocación de la vacuna de Camette y Guerin (BCG) que su amigo y compañero de promoción Pedro González Rincones, como Director de Sanidad trae al país. Alberto Fernández, amigo y socio de Baldo, comenzó en Palo Grande, parroquia San Juan su aplicación, igualmente la campaña contra el ganado vacuno enfermo de tuberculosis.  González Rincones le ayudó a escoger un terreno en Carapa para un centro anti tuberculoso, cosa que el gobernante Gómez no aceptó pues su hermana había fallecido recientemente de tuberculosis. Junto con el fundaron los estudios radiológicos y del fluoroscopio para diagnosticar tuberculosis.

En 1935 es propuesto como catedrático de Anatomía Patológica, verdadero precursor de la moderna Anatomía Patológica en Venezuela. Tramita la contratación a un afamado profesor de Berlín, Jefe de Patología del Hospital Moabid, el doctor Rudolf Jaffé quien a la postre seria el impulsor de la Anatomía Patológica en el país junto al para entonces muy joven JA O¨Daly. Se cumplía el sueño de Vargas y Razetti de un servicio de Anatomía Patológica, que había sido truncado con la muerte de Guevara Rojas en 1916.

En 1936, Baldo acompaña a Enrique Tejera en la fundación y organización del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social fundado luego de la muerte de Gómez en Caracas. Allí comenzó una verdadera construcción de instituciones y de redes de atención médica. Se creó la División de Tisiología, y se dispuso a crear Sanatorios Antituberculosos en las capitales de todos los Estado, con un Centro Nacional de referencia en Caracas, para entonces anexo al MSAS cuya sede estaba situada en Palo Grande al oeste de la ciudad.

En 1939 cuando se hizo realidad la construcción de un gran y moderno sanatorio antituberculoso en una zona templada del noroeste de Caracas en el Algodonal- Carapa y al cual llamaría “Sanatorio Simón Bolívar” en honor a ese prócer quien enfermó y murió de tuberculosis. Las redes de atención de complejidad decreciente desde el punto de vista de recursos técnico administrativo: nacían en Caracas, seguían a las capitales de los estados en Sanatorios, y Unidades Sanitarias, luego Medicaturas Rurales que en la década de los 40s se extendieron por toda una Venezuela predominantemente rural. Para ello fue creando niveles educativos y formativos, los Cursos de Salud Pública, básicos, medio y Superior, donde se fue formando el personal del MSAS y de la Red de Tisiología. En 1937, a la par de las redes y los niveles educativos, fundo con sus colaboradores una Sociedad Científica de Tisiología. La más antigua junto a la de médicos higienistas que tuvo el país.

Baldo tuvo la visión junto con estas instituciones, esas comunidades académicas y asistenciales organizadas en redes de atención, la organización de una Liga Antituberculosa cuya misión era fomentar recursos sociales y financieros para el Programa de Lucha Antituberculosa. Fue el avance más significativo y olvidado de la Salud Publica en Venezuela.

A mediados de siglo XX, surgieron medicamentos antituberculosos. La Estreptomicina fue objeto del primer ensayo clínico controlado, al azar en la historia de la medicina, luego vino la isoniazida. Con esto, los Sanatorios como centro de atención y tratamiento dejaron de tener significado. Baldo lejos de sentirse decepcionado, se adaptó a las nuevas circunstancias y fue el fundador del primer Servicio de Neumonología en 1957 en el recién inaugurado Hospital Universitario de Caracas. Encomendó a su dilecto alumno Juan Delgado Blanco a crear la consulta de Neumonología en el Hospital Vargas de Caracas. En ese tiempo convenció a su amigo y compañero de promoción Bernardo Gómez a crear la División de enfermedades cardiovasculares del MSAS con el mismo modelo de la División (Departamento) de Tisiología. Baldo vio finalizar el proyecto de la Policlínica Caracas en los años 50s. Surgieron nuevas Clínicas como el Centro Médico de Caracas. Pero fue artífice de la continuación del Hospital Vargas de Caracas en 1957, gracias a la ayuda de su primo Raúl Soules Baldo quien era Secretario de Gobierno de Marcos Pérez Jiménez a quien persuadió junto con otros médicos del Vargas para evitar su demolición.

Desde el departamento de enfermedades crónicas del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, promovió la creación de los postgrados clínicos, en especial el de Medicina Interna. En 1958 comenzó en el Hospital Universitario y en el Hospital Vargas. Esas primeras promociones, formaron los precursores de las subespecialidades clínicas en Venezuela. Fue un verdadero avance en la construcción de una red Asistencial que abarcase todos los aspectos de la prevención, curación y rehabilitación de las enfermedades en Venezuela.

Fue un trabajador hasta el final de su vida. Creó en fin el programa de Medicina Simplificada, que incorporó a las zonas de población rural dispersa en el país.

TRASCENDENCIA: Sus discípulos crearon una red de asistencia antituberculosa en todo el país. Esos sanatorios hoy llevan sus nombres. El Sanatorio Antituberculoso “Simón Bolívar” 1939-1941, hoy transformado en Complejo Hospitalario lleva el nombre de José Ignacio Baldo, el de Maracaibo Pedro Iturbe, el de Valencia, Ángel Larralde, el de Barquisimeto Luis Gómez López por citar algunos.  Juan Delgado Blanco el Laboratorio de BCG. Pero también fueron sus alumnos varios de los primeros cardiólogos, entre ellos Juan José Puigbó, pues fue en el Sanatorio Simón Bolívar donde se realizaron los primeros cateterismos cardiacos y hubo postgrados de Cardiología por muchos años.

Testimonios vivos de su legado están representados en instituciones como el Centro cardiovascular Regional Centroccidental y Ascardio, en la influencia perdurable en su fundador el Doctor Bartolomé Finizola. Su obra ha sido recogida por innumerables artículos. En esta revista, una maravillosa semblanza de quien fue su discípulo JJ Puigbó (16). Además un libro homenaje editado por el prestigioso historiador Edgardo Mondolfi bajo los auspicios de la Fundación Polar.

CONCLUSION.

Los líderes verdaderos conductores, han sido conocidos también como maestros de vida. Como recordaba José Ignacio Baldo en un Discurso en 1936 en la Academia Venezolana de Medicina:

 “Maestro no es aquel que nos enseña, sino el que logra moldearnos, el que sabe pasarnos un poco de su yo, y aquel a quien nos vamos a sentir siempre ligados por una influencia que ha de ser mutua”

Una característica es la trascendencia a su tiempo vital de estos seres humanos, por una obra recogida por la historia, que los hace perdurables en el tiempo y les acerca a la “Inmortalidad” en el recuerdo de los hombres.  Otra característica de estos “Liderazgos”, es que son fuente de inspiración y motivación de nuevas generaciones, es la transferencia de una innovación de un contexto de producción moderna al ámbito nacional, suerte de “Luz en medio de las tinieblas”, vale decir, en entornos difíciles de gran resistencia a las transformaciones, suerte de sociedades tradicionales. Un tercer aspecto es que los liderazgos se apoyaron en comunidades académicas convirtiéndose en verdaderos equipos humanos, verdaderas redes sociales, donde las relaciones y vínculos facilitados por la amistad permitieron alianzas para conformar estrategias comunes de desarrollo personal e institucional.

En fin, liderazgos que se construyeron sobre el trabajo esforzado y perseverante, sembrado de éxitos y fracasos, con la capacidad de aprendizaje vital que permitió en un periodo histórico tener un balance de reconocimiento social.

 

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