70 años de Hemodinamia en Venezuela: Visión Panorámica.

Debo reconocer, que, al recibir la encomienda de redactar esta editorial, sentí preocupación por tratar de estar a la altura de la tarea. Particularmente, por referirse a los 70 años de la Hemodinamia en Venezuela y para este momento, no alcanzo ni a la mitad de este número en años de vida. Sin embargo, al ahondar en el tema, conseguí enfocar y visualizar como imagino la Hemodinamia en 30 años en nuestro país cuando cumpliría su centenario, lo que me brindó la pasión suficiente para presentar esta breve y optimista editorial que espero sea de su agrado.

Es de vital importancia conocer la historia, así como brindar el respeto y reconocimiento a nuestras raíces, como una forma de conocer de donde se viene con la esperanza de así, determinar de la mejor forma posible, hacia donde se va y como llegar de la manera mas íntegra posible a dicha meta. La relatividad de la ¨propia historia¨ está estrechamente ligada al grado de compromiso e involucramiento en el desarrollo y sostén de la calidad de gestión y atención en el medio donde nos desenvolvemos, para nosotros los cardiólogos, nuestros pacientes y hospitales. Es decir, cada uno decide hasta donde el pasado, presente y futuro de la Hemodinamia en Venezuela es parte de su proyecto.

Haciendo caso a esta premisa, considero que uno de los íconos de la Hemodinamia venezolana es sin duda el doctor Víctor Giménez Figueredo, médico oriundo de San Carlos, estado Cojedes, egresado como médico cirujano de la Universidad Central de Venezuela en 1938 quien realizó sus estudios iniciales en medicina cardiopulmonar en el Hospital Vargas de Caracas e inició la Hemodinamia en nuestro país al realizar el primer cateterismo cardíaco en 1949 con los doctores Ángel Larralde y Juan Delgado Blanco en el Servicio de Exploración Funcional Cardiopulmonar del Sanatorio Simón Bolívar de Caracas, también conocido como ¨El Algodonal¨. El doctor Giménez Figueredo, a su vez, fue formado en Buenos Aires y en el reconocido hospital Bellevue del distrito de Columbia en los Estados Unidos a fines de la década de los ´40, coincidiendo con dos ganadores del premio Nobel de Medicina de 1956, los doctores Dickinson Richards y André Cournand (en conjunto con el medico alemán Werner Forssmann quien en 1929 realizaría la primera cateterización de un corazón humano, el suyo, inspirado en el estudio hemodinámico de animales y estableciendo un hito en el progreso de la cardiología. De este hecho en 2019, se cumplen 90 años). El doctor Cournand, luego de formarse en París se unió al staff del hospital Bellevue en 1931, con fundamentos humanistas, filosóficos y racionales con alto interés en el arte y la música, contrastar la naturaleza clásica, hipocrática y enfocada en la sociología de Richards. Para el período de estancia del doctor Giménez Figueredo en dicho centro, considerado como un pilar dentro de la era dorada de la Hemodinamia en el mundo, ya se habían realizado avances científicos como la cateterización de cavidades cardíacas derechas, el desarrollo y mejoría del método de Fick, análisis del shock, fisiología del paro cardíaco y la comprensión fisiopatológica de diferentes enfermedades cardíacas, como las malformaciones congénitas, basado en su estudio invasivo. Asimismo, se estaban desarrollando técnicas como la cateterización de la arteria pulmonar, dando basamentos fisiológicos al monitoreo actual del gasto cardíaco. Esto, sin duda, influyó en la formación y práctica posterior del Dr. Giménez Figueredo y hasta cierto punto, en nosotros los hemodinamistas de la actualidad.

Asimismo, es importante resaltar la influencia del soporte de la sociedad civil en el desarrollo de cualquier modelo de gestión sostenible en el tiempo. Para ello, es pertinente recordar la experiencia en el Hospital Vargas de Caracas, donde por iniciativa del Dr. Bernardo Gómez y un grupo de cardiólogos de dicho hospital, se comenzó a gestar en el año 1948 lo que se convertiría en el Centro Nacional de Cardiología, primera organización no gubernamental de naturaleza cardiológica que serviría de soporte en los próximos años para el desarrollo de esta especialidad en dicho centro sanitario. Fue bajo el auspicio de esta asociación civil-hospitalaria que en 1952 se fundó su primer Laboratorio de Hemodinamia, por un equipo médico que contaba con el Dr. Juan José Puigbó, quien se había entrenado en el Instituto Nacional de Cardiología de México, en la Universidad de Columbia en los Estados Unidos y en el Instituto Karolinska de Suecia, realizando el primer estudio hemodinámico el 31 de Octubre de 1952 conjuntamente con el Dr. Eloy Dubois, quien para el momento, era el jefe de la Sección de Cardiología del Hospital de Niños ¨J.M. de los Ríos¨. Este laboratorio se mantendría activo hasta 1958, cuando se cristaliza el proyecto del segundo laboratorio de Hemodinamia del Hospital Vargas. No pareciera casualidad que, en los próximos 30 años, dicho grupo sería pionero de la Hemodinamia en el país, introduciendo procedimientos como la angioplastia coronaria con balón, la trombolisis intracoronaria con Estreptoquinasa y la angioplastia coronaria con stent, entre otros avances.

Luego de la creación y desarrollo de diferentes proyectos en Hemodinamia a nivel nacional, se inició el plan de formación de hemodinamistas en el país, estando entre los centros pioneros el Hospital Vargas de Caracas. En este respecto, la historia ha demostrado que un único sistema de formación puede probarse ineficaz ante la prueba del tiempo. Por esta razón, la flexibilidad dentro del plan de entrenamiento y fortalecimiento de los servicios de Hemodinamia a nivel nacional debe adaptarse a la realidad. Modalidades como capacitación en períodos breves en el extranjero, la incorporación transitoria de expertos en las diferentes áreas que se consideren de interés para la institución y la aplicación progresiva de técnicas mas complejas con una selección idónea de casos, serían las bases para crecer en tiempos de crisis. Uno de los retos que nos muestra el presente, es como ante la situación actual, podemos formar hemodinamistas que puedan suplir la emigración de los profesionales de esta área y mantener los estándares de atención en nuestros servicios cardiológicos a nivel nacional. Una de las herramientas disponibles, que pudieran cambiar el curso actual, es la aplicación de un currículo basado en competencias, el cual, sumado al esfuerzo conjunto de los centros de formación docente activos en el país, brindarían una plataforma de soporte para garantizar la calidad y experiencia necesarias y así fortalecer a nuestros hemodinamistas en formación. Es necesario que nos pongamos de acuerdo, si deseamos prevalecer en el tiempo.

Pudiera de esta breve reseña, extraer tres mensajes:

  • Solo estudiando nuestras raíces, conoceremos los aciertos y errores de nuestra ¨propia historia¨.
  • Es necesario velar por la preservación de la escuela cardiológica y la Hemodinamia no escapa de esta realidad. Para ello, las alianzas estratégicas deben incluir a la sociedad civil.
  • La actualidad nos demanda ser los protagonistas, en estos momentos difíciles, de los fundamentos para los próximos 70 años de la Hemodinamia en nuestro país.

 

 

 01 VISTA PANORAMINA DEL VALLE DE CARACAS FINIZOLA

 

 

Publish the Menu module to "offcanvas" position. Here you can publish other modules as well.
Learn More.